Cerrar
Carrito

Carrito de la compra

Cerrar

No hay productos en el carrito

Seguir comprando
Ir al carrito

 

¡Envíos gratis a partir de 70€!

Mi cuenta

Mi Cuenta

Cerrar

Soporte

  • +34 634 477 050
  • info@waikoproject.com

El Proyecto

Waiko Project

El proyecto surge de la necesidad de cuestionar los cambios que nos rodean. De aquí su nombre, WAIKO, que deriva de “WHY ECO” (por qué ecológico).

 

El año 2018 nos empezamos a plantear las transformaciones que se están produciendo a nivel de ecologismo y sostenibilidad y la fuerza que está ganando el movimiento. Queremos investigar el por qué del movimiento y si los argumentos en que se sustenta son sólidos o se trata sólo de una moda más.

 

WAIKO nace como un proyecto para aprender y trabajar la concienciación y la sostenibilidad, a la vez que para cuidar a las personas y su salud.

 

¿TE APUNTAS A APRENDER CON NOSOTRAS?

 

Saber más

Quiénes somos

Las personas detrás de Waiko Project

Somos dos hermanas de Vilassar de Mar (Maresme) movidas por las ganas de hacer las cosas bien y aportar nuestro granito de arena. Creemos en la necesidad de cambiar nuestra conducta en relación al mundo y empezar a cuidarlo.

 

Saber más

Quiénes somos 1 Quiénes somos 2

DestacadosNuestra Selección

52

MARCAS ECO

332

PRODUCTOS

3386

VENTAS 

298

CLIENTES SATISFECHOS
Opiniones

Dicen de la TiendaOpiniones

Últimos ArtículosBlog

Tipos de cepillos y estropajos

#Sostenibilidad y residuo cero

Tipos de cepillos y estropajos

Una tarea que teníamos pendiente es la de explicarte los tipos de cepillos y estropajos que tenemos en la tienda y para qué sirve cada uno. Pues ¡bien! Lo hemos conseguido.

Te dejamos esta información para que puedas escoger bien a la hora de cambiar tus estropajos antiguos por otros sin plásticos y respetuosos con el entorno. 

A nosotras nos hubiera gustado que alguien nos lo hubiera explicado cuando empezamos, así que esperamos que te sea de ayuda☺️.

Hemos referenciado cada cepillo en la foto para que puedas hacerte una idea del aspecto de cada cepillo mientras lees la información.

Primero de todo, igual que harías con cualquier estropajo o cepillo convencional, es importante tener presente que todos los que te vamos a presentar hay que limpiarlos y aclararlos adecuadamente y dejarlos secar al aire. De esta manera alargarás su vida útil.

1. Cepillo de madera: el típico

  • Es el cepillo más fácil de encontrar en todas las tiendas zero waste.
  • Es muy práctico porqué le puedes ir cambiando el cabezal sin necesidad de cambiar el mango. Además el mango te facilitará el trabajo a la hora de fregar: llegas a todas partes más fácilmente y te permite mejor movimiento que un estropajo que tienes que coger directamente con la mano.
  • Está hecho de madera de haya, fibra de Tampico (un tipo de fibra vegetal) y acero.
  • Puedes encontrar un modelo con cerdas más finas y oscuras, ideal para vajilla. También existe el modelo más claro y rígido, cómo el que seguramente hayas visto alguna vez, que es una buena opción para fregar platos y cazuelas, aunque se aconseja especialmente para ollas y sartenes.
  • Después de su uso, déjalo secar al aire. Evita dejarlo en remojo.
  • Para alargar su vida útil, de vez en cuando puedes hervir el cabezal con el fin de evitar la proliferación de bacterias.

 

2. Cepillo de coco: el multiusos

  • Se trata de un cepillo de dureza media muy versátil. Lo puedes utilizar para limpiar verduras, fregar la vajilla y las cazuelas, limpiar fregaderos, bañeras o lavabos, para quitar el polvo de los zapatos, alfombrillas o herramientas de jardinería. ¡Incluso para utilizar como cepillo masajeador!
  • Hecho con fibra de coco y alambre.
  • Lo puedes utilizar para todo tipo de ollas y sartenes porqué la fibra de coco no raya el acero inoxidable, la cerámica o el vidrio.
  • Puedes escoger entre la versión con o sin mango.

 

3. Estropajo de cobre: limpieza profunda y sin rayaduras

  • Fabricado 100% de cobre, se puede utilizar para limpiar a conciencia pero sin rayar, ollas, cacerolas, fregaderos, hornos, acero inoxidable, etc. También lo puedes utilizar para sacar brillo.
  • Si lo utilizas húmedo tampoco rayará palanganas, cazuelas o vidrio.
  • NO es adecuado para objetos cubiertos con superficies antiadherentes tipo Teflón ni  tampoco vitrocerámicas.
  • Este tipo de estropajo no se oxida ni produce chispas por fricción.
  • Lo puedes hervir cada cierto tiempo para desinfectarlo. ¡Incluso lo puedes poner a la lavadora con agua tibia en una bolsita o calcetín!

 

4. Estropajo de esparto: un complemento ideal

  • De esparto esterilizado natural, que lo hace 100% biodegradable.
  • Lo puedes utilizar para lavar cubiertos, utensilios, ollas y sartenes.
  • También se puede utilizar para limpiar el baño o la cocina.
  • Al principio puede ser más rígido que un estropajo convencional pero con el tiempo se va ablandando. Para que sea más fácil, puedes dejarlo en remojo durante la noche anterior a su primer uso.
  • Viene enrollado y tienes que deshacerlo un poquito, adaptándolo a la forma de tu mano.
  • Es normal que pierda algunas fibras, especialmente en los primeros usos.
  • Para desinfectarlo puedes ponerlo cada cierto tiempo en el microondas durante 10-20 segundos.
  • Es una buena idea combinarlo con el cepillo de madera o el estropajo de cobre, especialmente para eliminar los restos secos de comida.

 

5. Estropajo de luffa*: ¿se puede ser más natural y versátil?

  • Igual que el de esparto, este estropajo es 100% natural y por tanto, biodegradable.
  • Sirve para fregar la vajilla, cubiertos y placas vitrocerámicas sin rayaduras.
  • Para lavarlo, puedes meterlo en la lavadora a 30ºC. 
  • Para desinfectarlo, cada cierto tiempo mételo húmedo en el microondas 10-20 segundos.
  • (*no sale en la imagen, disponible en tienda física y online.)

 

6. Cepillos para cazuelas, sartenes y barbacoas

  • También lo puedes utilizar para el horno. ¡Sin miedo, no raya!

 

7. Estropajo para setas

  • La suavidad de sus cerdas te permite limpiar las setas sin dañarlas.

 

8. Cepillo para botellas y biberones

  • No tiene secreto. Tienen el mismo aspecto que los cepillos convencionales pensados para este fin, pero están hechos de materiales respetuosos con el medioambiente.
  • Puedes escoger entre el modelo básico o el modelo con punta de algodón para limpiar bien el fondo de los biberones y botellas que contengan algún líquido que no sea agua.
Seguir Leyendo...
RECICLAR NO ES LLEVAR LOS RESIDUOS AL CONTENEDOR

#Sostenibilidad y residuo cero

RECICLAR NO ES LLEVAR LOS RESIDUOS AL CONTENEDOR

- Por Gerard Porta Aldrufeu, estudiante de Ingeniería de las Energías - 

El proceso de reciclaje está formado por muchas etapas y es muy complejo. Nosotros, como ciudadanos, estamos situados en el inicio de todo el proceso y solo participamos en la deposición de los residuos en el contenedor adecuado. Este hecho, que a priori parece simple, los números reflejan que no lo es tanto. Desde hace 10 años el porcentaje de separación de los residuos en la recogida selectiva está estancado en el 45%. Después de tantos años dando la tabarra con el tema y bombardeando con anuncios de televisión, no se ha logrado alcanzar el 50%. La Unión Europea marcó que para este 2020, el porcentaje de separación de los residuos en la recogida selectiva debía ser del 50% para todos los estados miembros, y del 75% para el 2025.

Resta pues, mucho trabajo por hacer en términos de concienciación e implicación en como tratas el residuo que generas. Si eres una de las personas que aún lo sigue poniendo todo en la misma bolsa y lo tira al contenedor gris, te invito efusivamente a que te pongas a separar tus residuos de la forma adecuada. Aparte del beneficio medioambiental que ello supone, te supondrá un beneficio económico (pronto dejará de existir la no diferencia económica del hecho de separar o no los residuos y se empezará a penalizar quien lo tire todo junto).

Si eres una persona que ya separa y lo deposita todo correctamente en su sitio, te felicito por el trabajo que haces, pero te animo a no conformarte y pensar que ya haces todo lo posible... Desafortunadamente, se ha extendido la mala costumbre de llamar reciclar al hecho de separar los residuos y llevarlos al contenedor adecuado. No, reciclar no es deshacerse de los residuos que generas. No me gustaría que se interpretara que estoy despreciando esta acción, en absoluto. Como ya he mencionado de forma reiterada, es fundamental para poder convertir los residuos en recursos y reciclarlos, pero los contenedores no son cajas mágicas.

Que solo participamos en la primera etapa de todo el proceso de tratamiento de los residuos no es despreciable, sino al contrario. Como se explica en el post de "SI EL PLÁSTICO SE PUEDE RECICLAR, ¿POR QUÉ EL MAR ESTÁ LLENO?", los envases están formados por más de un tipo de plástico, los cuales se deben separar para poder mejorar la eficiencia del triaje y la eficacia del posible posterior reciclaje de estos materiales. Realizar esta separación o no significa un cambio sustancial en las posibilidades de recuperación de los residuos y de convertirlo en un recurso. Pero todavía se puede actuar mucho más para conseguir que el éxito sea más factible.

Como el proceso de separación de los residuos en las plantas de selección se hace de forma mecanizada, las máquinas utilizan una tecnología de escaneo láser y basándose en unos patrones y una serie de parámetros, pueden determinar de qué tipo de material se trata el objeto que están analizando. A priori no debería haber ningún tipo de error en la clasificación de los objetos, ya que la tecnología utilizada es suficiente fiable para garantizar que el error que se comete es despreciable. Además, para evitar posibles errores, los objetos se someten a un segundo escaneo para verificar que la identificación es correcta.

En la práctica, la teoría no se cumple, debido a una serie de elementos que contaminan el objeto y hacen que el escaneo clasifique el objeto de una forma errónea. La mayoría de veces, los "parásitos" responsables de este hecho, son las etiquetas de los productos. Estas hacen que con la lectura del escaneado se muestren unos parámetros de reflexión diferentes de los que tiene el material del que está compuesto el objeto, y por tanto, se clasifica el objeto como un tipo de plástico que realmente no es, con las consecuencias que ello conlleva.

Un claro ejemplo es el del plástico PET y PEAD. El PET se caracteriza por ser un plástico transparente y de tacto suave, utilizado ampliamente para hacer botellas de bebida. El PEAD se encuentra en envases de detergentes y productos de limpieza, siendo opaco y con un tacto más rugoso. Son dos tipos de plástico muy fáciles de separar, pero el problema aparece cuando el envase de PET tiene una etiqueta. Si esta es suficiente grande o da la casualidad que el láser apunta el envase justo donde se encuentra esta, la lectura que se extrae no es de que se trata de un objeto de tipo PET, sino que se identifica como PEAD. Y como ya se ha dicho, PET y PEAD tienen propiedades diferentes. Así pues, a la hora de fundirlos para reciclarlos y crear un objeto nuevo, es como el agua y el aceite, no se mezclan y el resultado es que se ha de desechar todo el material porque queda inutilizado.

Como en el mercado existen envases vírgenes y tintados, las máquinas son capaces de separar (dentro del mismo tipo de plástico) si el objeto escaneado tiene color o no. Esta diferenciación, que a priori parece absurda, es importante a la hora de reciclar el material, ya que un plástico virgen se le puede utilizar para crear cualquier objeto (siempre que las propiedades del plástico lo permitan) y se puede tintar del color que sea, mientras que un plástico tintado requiere de inyección de plástico virgen para recuperar propiedades perdidas a la hora de introducir el tinte y no se le puede tintar de cualquier color (debe ser de una gama más oscura). En este caso, las etiquetas hacen que se confundan envases de plástico virgen en envases tintados, reduciendo así el potencial de reciclaje que tiene el objeto.

Lo mismo sucede cuando se tinta un envase. Por ejemplo, una bolsa de patatas transparente y otra que esté pintada (del color que sea), no tienen las mismas posibilidades y probabilidades de ser recicladas. En primer lugar, el hecho de estar tintada hace que la lectura no tenga los valores que tendría si el material fuera puro (sin tintar). Esta falta de precisión, si es muy grande, puede acabar produciendo que a la bolsa se le otorgue una clasificación de material diferente de la que realmente debería tener. Por otra parte, suponiendo que ambas bolsas han sido clasificadas de la misma forma, el hecho de estar tintada impide que pueda tener las mismas salidas que la transparente.

Así pues, la decisión que tomemos a la hora de comprar el producto afectará directamente a su reciclaje, ya que en función de su estampado será más factible o no que se recicle. Por otra parte, es importante retirar siempre la etiqueta de los envases para conseguir que la probabilidad de éxito de clasificación del envase sea la mayor posible.

Separando los diferentes tipos de material plástico que hay en un mismo envase, retirando las etiquetas de estos y concienciándonos del impacto que tiene el tintado en el reciclaje a la hora de adquirir productos de plástico, estaremos actuando de la manera más eficiente y efectiva para conseguir que los residuos que generamos (los que deberían ser los menores posibles si se piensa en cómo reducirlos al máximo de nuestro día a día) una vez los depositemos en el contenedor amarillo, tengan la mayor probabilidad de ser elegidos correctamente y posteriormente reciclados.

Seguir Leyendo...
Volver arriba

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.

Ver Política de Cookies

ACEPTAR