SI EL PLÁSTICO SE PUEDE RECICLAR ¿PORQUE EL MAR ESTÁ LLENO?

- Por Gerard Porta Aldrufeu, estudiante de Ingeniería de las Energías - 

Como se explica en el anterior post "¿TODO EL PLÁSTICO ES LO MISMO?", en nuestro día a día usamos un amplio abanico de tipos de materiales plásticos que depositamos de forma conjunta en el contenedor de los envases ligeros. Estos diferentes tipos de plástico no se pueden reciclar juntos, y por tanto, hay que poner especial énfasis en la identificación y separación de ellos para poder facilitar el reciclaje (lo cual no quiere decir que se pueda acabar reciclando).

Actualmente, la mayoría de los procesos y de plantas de selección de residuos están automatizadas. Esto significa que, afortunadamente, la presencia de personas dedicadas a la selección manual de residuos cada vez es menos utilizada, reduciendo así los riesgos que conlleva la realización de este tipo de trabajo.

Por poner un ejemplo concreto, podemos hablar de la planta de selección de envases de Gavà-Viladecans, instalación que se encarga de seleccionar los envases ligeros del contenedor amarillo de los municipios metropolitanos. Los separa por tipo de material plástico y así los deja preparados para que otras empresas puedan reciclar.

Según la misma CON, en 2017, de las 24.000 toneladas de residuos de envases que trató, fue capaz de recuperar el 63%. Este porcentaje está compuesto por los porcentajes de los materiales recuperados, los cuales son PEAD, PEBD, PET, plástico mixto (PP, EPS y otros), briks, chatarra, envases de aluminio y papel y cartón (el cual no debería llegar ahí).

El porcentaje restante representa lo que no es susceptible de poder ser reciclado, y se destina a valorización energética o depósito controlado, es decir, a quemarlo para obtener energía o a enterrarlo en un vertedero.

De todo este material que puede ser reciclado (la planta de tratamiento de residuos simplemente los ha clasificado, pero son las empresas que adquieren el material las encargadas de tratar los diferentes tipos de materiales y reciclarlos), el siguiente diagrama de flujo nos permite hacernos una idea de cuál es el destino de tratamiento de reciclaje de los materiales separados.

Hay que volver a remarcar que el hecho de que el material pueda ser reciclable no significa que termine siendo reciclado. Por otra parte, durante las diferentes etapas del proceso de reciclaje, inevitablemente termina separando material, el cual al ser catalogado como no reciclable, debe terminar en un vertedero o incinerado.

Mejorar los porcentajes de recuperación de los residuos y la calidad de los materiales que posteriormente se deben reciclar significa reducir la cantidad de residuos que se queman (con la emisión de gases de efecto invernadero que ello conlleva) o terminan (en el mejor de los casos) en un vertedero controlado. Evitar que cada año terminen en el mar más de 8.000 millones de toneladas de residuos plásticos, está en las manos de cada uno de nosotros, ya que somos los primeros protagonistas en la cadena de recuperación y reciclaje, y por tanto, nuestra acción en el momento de separar los residuos y depositarlos en el contenedor correspondiente determina la eficiencia y eficacia del resto de etapas, y al cabo, la posibilidad de que se pueda reciclar o no.

Como se ha dicho anteriormente, hay muchos tipos de materiales plásticos que depositamos de forma conjunta en el mismo contenedor. En la planta de selección es donde se llevó a cabo la separación a partir de una maquinaria y tecnología concreta para cada tipo, pero esta separación no es perfecta.

Si tomamos el ejemplo de una botella de agua, esta puede contener hasta tres tipos de plástico diferente (dependiendo de si la etiqueta es de papel o de plástico). En primer lugar, tenemos la botella, la cual está hecha de PET. El segundo tipo de plástico se encuentra en el tapón y la anilla, objetos hechos con PP. Y finalmente, si la etiqueta es de plástico, esta está hecha con plástico film (PEBD en la mayoría de los casos).

Así pues, cuando este objeto llega a la planta de selección, como que está formado por tres tipos de plástico diferentes, aplique el procedimiento y/o método que sea, la maquinaria clasificará el objeto por solo uno de los tres tipos que contiene, haciendo que los otros dos pasen a ser impurezas y puedan perjudicar el posterior proceso de reciclaje del material.

Este hecho se puede evitar muy fácilmente si tomamos conciencia y en lugar de tirar el objeto directamente, nos dedicamos a separar los diferentes tipos de materiales que lo componen. Está claro que lo acabaremos vertiendo al mismo contenedor, pero al hacerlo de forma separada, la botella, etiqueta y tapón-anilla, se podrán clasificar de forma correcta porque irán de forma separada.

Lo mismo sucede con todos los envases que tienen tapa, todas las bandejas de comida que están recubiertas por un plástico protector y todos los objetos que visualmente se puede detectar que están formados por dos o más tipos de plástico diferentes. Un pequeño gesto como separar completamente la tapa del yogur o dejarla pegada al bote, significa que se pueda separar correctamente o no, y por lo tanto, aumentar las posibilidades de que tanto la tapa como el bote puedan ser clasificados adecuadamente y por tanto, aumentar la probabilidad de que posteriormente sean reciclados.

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