Ecológico, biológico, orgánico…

Un cambio de mentalidad para un mundo más sostenible. 

Uno de los puntos que más nos interesaban al empezar este proyecto era poder aprender sobre el mundo ecológico y transmitir la información. Creemos que la información es poderosa, y nos gustaría poder sembrar semillas para recoger consciencia y responsabilidad. Así pues, ¡hoy empezamos con las entradas sobre ecología en el blog!

No es extraño estos días encontrarnos productos con la denominación “ECO” por algún lado. Sin embargo, otras veces (menos frecuente en España) encontramos también la palabra BIO u ORGÁNICO. Entonces ¿cuál es la diferencia entre estos productos? A nosotras nos surgía a menudo ésta duda así que decidimos resolverla, ¡y en este post os lo contamos!

Actualmente no existe una definición única para el término “ecológico”. Lo que sí podemos decir es que se refiere a todo aquello relacionado con salud, economía, medio ambiente y sociedad que pretende establecer una relación entre calidad y sostenibilidad.

En la parte de alimentación, en la Unión Europea se utiliza “ecológico” para diferenciar aquellos productos que se encuentran dentro de una reglamentación concreta y por tanto están certificados. Según el país donde te encuentres, puedes ver que se utiliza más la palabra “orgánico” o “biológico”. En realidad son sinónimos, igual que los prefijos “bio-” y “eco-”.

 

Un poco de historia…

A mediados del siglo XX tuvo lugar la Revolución Verde, presentada como la solución para acabar con el hambre mundial a raíz de los avances en el sector agrícola que permitían duplicar la producción de alimentos.

No han hecho falta muchos años para que nos demos cuenta de que la producción masiva de alimentos no ha sido la solución al hambre mundial, y más bien ha dado lugar a nuevos problemas que ahora tratamos de resolver.

El uso de la materia orgánica de los animales que trabajaban la tierra se sustituyó por fertilizantes químicos que contenían los elementos básicos para el desarrollo de las plantas (nitrógeno, potasio y fósforo). Con el tiempo se ha visto que conducen al desequilibrio del suelo, ya que únicamente proporciona unos nutrientes concretos. Además, reducen la absorción de otros minerales debido al nitrógeno y potasio excesivo, aumentan el contenido de nitratos en las hortalizas de hoja verde y disminuyen los niveles de vitamina C.

Otro punto clave de la producción intensiva es el uso de pesticidas químicos. Estos hacen aparecer plagas resistentes que necesitan cada vez mayor cantidad de pesticidas y de mayor agresividad. Además, producen intoxicaciones a corto y largo plazo que ponen en riesgo especialmente la salud los trabajadores de países en desarrollo que trabajan sin las protecciones adecuadas.

Los transgénicos también son un tema en constante debate debido a sus efectos sobre la salud de las personas.

La producción intensiva da lugar a los llamados monocultivos agrícolas, que son cultivos de un solo tipo en una zona, lo que implica la pérdida de biodiversidad, el empobrecimiento del suelo y tiene efectos sobre la población que vive de la cosecha basada en un solo tipo de cultivo. 

Otro punto de discusión de los últimos años ha sido la explotación intensiva animal por las condiciones en las que viven los animales, la forma en que se les alimenta y se les medica, con consecuencias graves para los animales y también para la población humana. 

Todo este sistema conlleva repercusiones tales como dependencia de mercados exteriores que pueden derivar en crisis alimentarias y económicas, y por supuesto una sobreproducción y un desperdicio alimentario inconcebible. 

 

Evolución

Desde hace unos años, cada vez son más las actividades de cultivo ecológico y se percibe un incremento en la demanda de este tipo de producto. 

Parece que poco a poco las personas nos vamos informando y anteponiendo nuestra salud y la del planeta, a la comodidad (Ojo! Consumir ecológico y saludable no tiene por qué ser incómodo ni caro si hay una buena organización, otro día hablaremos de este tema😉).

Eso sí, hay que tener en cuenta que para poder sostener la producción y demanda de producto ecológico no se puede seguir el modelo de producción a gran escala que tenemos ahora, pues cometeríamos los mismos errores.

Apostar por el comercio de proximidad y los canales cortos de venta, comprar a productores sostenibles, que se preocupen por el planeta y la calidad de su producto, contribuirá a mejorar nuestra calidad de vida, reforzando la economía local, inviertiendo en nuestra salud y en la recuperación del planeta.

 

Para no alargarnos más, por hoy dejamos el mundo ecológico descansar. Eso sí, sin olvidarnos de él! Pronto hablaremos de otros aspectos y ventajas de este increíble movimiento. Esperamos veros pronto por aquí, cabecitas conscientes🌿✨

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