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¿TODO EL PLÁSTICO ES LO MISMO?

¿TODO EL PLÁSTICO ES LO MISMO?

- Por Gerard Porta Aldrufeu, estudiante de Ingeniería de las Energías - 

En el contenedor de los envases ligeros (el de color amarillo), tiramos una variedad de objetos diversos, los cuales a simple vista y ayudándonos del tacto, se puede ver que el material del que están formados es diferente. De forma banal, lo llamamos todo plástico, como si todo fuera el mismo material, cuando no es así, ya que existen muchos tipos de plásticos, con propiedades y características diferentes entre ellos.

La palabra plástico es como la palabra metal, cuya sirve para describir una clase de materiales que comparten (en general) las mismas características químicas, pero dentro del cual, existe un amplio abanico de diversos materiales, con propiedades físicas y características propias, las cuales pueden llegar a divergir mucho entre todos los materiales existentes.

Visualmente podemos diferenciar metales entre ellos, como por ejemplo, el oro del hierro o el aluminio del plomo. Por otra parte, es bien conocido que el cobre no se usa para hacer el chasis de un coche, ni el estaño es empleado para construir cables para transportar la electricidad, ya que sus propiedades no son las adecuadas para realizar la tarea deseada, a pesar de ser todos metales.

Este símil nos sirve para ver que de la misma manera podemos tratar a los plásticos. La única pregunta que queda por responder es: ¿Cómo podemos determinar los diferentes tipos de materiales plásticos que existen?

Al inicio, ya hemos dicho que visualmente somos capaces de diferenciar entre tipos de plásticos, pero no siempre es posible. Con el fin de agilizar la identificación y el posterior tratamiento de los residuos plásticos y facilitar su reciclaje, en 1988, la Society for Plastic Industry (SPI), creó el siguiente sistema de identificación de los diferentes tipos de materiales plásticos que hoy en día aún se sigue utilizando.

El sistema consiste en un símbolo de triángulo con un número dentro. Este triángulo es una adaptación del Círculo de Möbius, el símbolo internacional de reciclaje, origen radica en el 1970, el cual indica que los materiales utilizados en el producto (donde está el símbolo estampado) se pueden reciclar.


En el caso de los materiales plásticos, el símbolo es una adaptación del Círculo de Möbius y sirve para identificar el tipo de material plástico que se ha usado, lo que significa que no se garantiza que el producto se pueda reciclar. El número que se encuentra en el interior del triángulo puede tener un valor que va del 1 al 7, con el siguiente significado.

PET (Polietileno tereftalato): Es un polímero termoplástico lineal, con un alto grado de cristalinidad. Es un plástico transparente, lo que lo hace de los más fáciles de reciclar. Sus propiedades físicas hacen que sea el más adecuado para fabricar fibras textiles y una gran diversidad de envases de alimentos (el ejemplo más claro son las botellas de agua), ya que tiene una muy buena capacidad de impedir la entrada de oxígeno.

 

PEAD (Polietileno alta densidad): Es un polímero de la familia de los polímeros olefínicos (como el polipropileno), o de los polietilenos. Es la variedad más resistente de los polietilenos. Se usa sobre todo para botellas de productos de limpieza, de cosmética, de leche, de zumos... Aunque también se utiliza para las capas de los brik y para las bolsas más resistentes.

 

PVC (Policloruro de vinilo): Es el derivado del plástico más versátil. Es el plástico más peligroso en todas sus etapas: en la producción, en su uso y en su rechazo. Como tiene una muy buena resistencia eléctrica y a la llama, y ​​sus principales características son la ductilidad, tenacidad, estabilidad dimensional y resistencia ambiental, se utiliza para hacer tuberías, cables, botellas de detergente y algunas clases de film transparente.

 

PEBD (Polietileno baja densidad): Es un polímero de la familia de los polímeros olefínicos, como el polipropileno y los polietilenos. Es un polímero termoplástico conformado por unidades repetitivas de etileno. Tiene una estructura de cadenas muy ramificadas; esto hace que tenga una densidad más baja que la del PEAD. Es la versión más elástica del polietileno. Básicamente se utiliza para film adhesivo, bolsas y botellas de plástico blando.

 

PP (Polipropileno): Polímero termoplástico, parcialmente cristalino, que se obtiene de la polimerización del propileno. Tiene gran resistencia contra diversos solventes químicos, así como contra álcalis y ácidos (por eso se encuentra presente en la mayoría del equipo de un laboratorio). Tiene una gran resistencia al uso y aguanta una cantidad de ciclos de trabajo considerable, por lo que se utiliza en tapones (como el de la mayoría de las botellas) y tapas de envases. Junto con el PET, son los más fáciles de reciclar (por eso vemos a veces recogidas de tapones solidarios). Una vez reciclados, pueden acabar su vida como cajas, contenedores o muebles.

 

PS (Poliestireno): Polímero termoplástico de que existen cuatro tipos principales:

  • PS cristal: transparente, rígido y quebradizo.
  • Poliestireno de alto impacto: resistente al impacto.
  • Poliestireno expandido: muy ligero (comúnmente conocido como porexpan).
  • PPoliestireno extruido: similar al expandido, pero más denso e impermeable.

Tiene una gran variedad de usos como las bandejas de los supermercados en los que se pone la fruta y verduras, o envases de comida rápida. En su forma más rígida también se utiliza para los estuches de los CDs o los cubiertos desechables.

 

Otros: Abarca toda la serie de objetos del que se desconoce la composición del tipo de plástico, o todos aquellos tipos que no se encuentran descritos por ninguno de los números anteriores.

 

 

Así pues, aunque lo depositamos todo en el mismo contenedor, no es todo lo mismo, y por tanto, no se pueden reciclar los diferentes materiales a partir de las mismas técnicas, ya que debido a la divergencia en las propiedades físicas, los métodos empleados para un tipo de plástico no sirven para los demás. Es primordial conseguir separar todos los diferentes tipos de plástico para poder reciclarlos, ya que de lo contrario, como ya se ha dicho, al aplicar un método, la presencia de otros tipos de plástico hará que todo quede contaminado, resultando en una inutilización de todo el material y por tanto, no pudiéndolo reciclar.

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COCA DE SAN JUAN

COCA DE SAN JUAN

¡Buenas a todos! 

Se acerca San Juan y aquí en Cataluña nos gusta mucho celebrar la noche más corta del año. Uno de los símbolos más típicos de esta fecha es la coca. 

A nosotras siempre nos ha gustado hacerla en casa, y este año nos hemos propuesto hacer su versión más zero waste. Y la verdad es que nos ha salido bastante bien. ¡Hasta hemos hecho nuestra propia agua de azahar!

Los únicos ingredientes que no hemos conseguido sin envase han sido la leche y la mantequilla, ¡pero se admiten sugerencias para mejorar en este aspecto!

Sin entretenerte más, te dejamos abajo la receta para que puedas hacerla tu también en casa. Verás que ahorrarás muuucho en envases y dinero. Eso sí, requiere de un poquito de dedicación por las horas de reposo que necesita. Pero tranquil@, te aseguramos que el esfuerzo vale mucho la pena.

 

Tiempo de preparación: 40 minutos

Tiempo de cocción: 20 minutos

Tiempo total: 15 horas

 

Ingredientes para la masa madre:

100g harina de fuerza

20g levadura seca activa

100ml leche

Ingredientes para la coca:

350g harina de fuerza

110g azúcar de caña

2 huevos

Piel rallada de naranja y de limón

50ml agua de azahar*

1 pizca de sal

50ml leche

100g mantequilla

*¡la prepararás con la masa madre!

 

Preparación

[El día antes preparamos la masa madre]

Calentamos la leche a unos 37ºC y añadimos la levadura seca activa.

En un bol, mezclamos la mezcla de leche y levadura con la harina.

Tapamos con un trapo de algodón y dejamos reposar en la nevera unas 12 horas.

Al mismo tiempo, llevamos a ebullición 200ml de agua filtrada. Cuando empiece a hervir, apagamos el fuego y añadimos las flores. Dejamos reposar hasta el momento de hacer la coca.

 

Ya podemos preparar la coca!

Ponemos la masa madre en un bol o dispositivo de amasar.

Añadimos todos los ingredientes excepto la mantequilla.

Amasamos a velocidad media durante unos 8 minutos.

Luego añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y amasamos unos 8 minutos más.

Tenemos que obtener una masa lisa, blanda y moldeable.

Ponemos la masa en un bol, tapamos con un trapo de algodón y dejamos reposar 2 horas.

 

Una vez pasadas dos horas, ¡habrá duplicado su volumen!

Amasamos sobre una superficie lisa.

Damos la forma que deseemos, dejando una altura de 1,5 cm aproximadamente.

Tapamos y dejamos reposar un rato hasta que vuelva a leudar.

Pintamos la superficie con huevo y decoramos al gusto (azúcar, piñones, crema, fruta confitada...).

Horneamos a 180ºC arriba y abajo unos 20 minutos, con el horno precalentado.

Retirar del horno cuando empiece a coger color y dejar enfriar en una rejilla.

 

¡Os dejamos, que en casa se la están zampando sin nosotras! 

Nos vemos pronto por aquí👋🏼

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SI EL PLÁSTICO SE PUEDE RECICLAR ¿PORQUE EL MAR ESTÁ LLENO?

SI EL PLÁSTICO SE PUEDE RECICLAR ¿PORQUE EL MAR ESTÁ LLENO?

- Por Gerard Porta Aldrufeu, estudiante de Ingeniería de las Energías - 

Como se explica en el anterior post "¿TODO EL PLÁSTICO ES LO MISMO?", en nuestro día a día usamos un amplio abanico de tipos de materiales plásticos que depositamos de forma conjunta en el contenedor de los envases ligeros. Estos diferentes tipos de plástico no se pueden reciclar juntos, y por tanto, hay que poner especial énfasis en la identificación y separación de ellos para poder facilitar el reciclaje (lo cual no quiere decir que se pueda acabar reciclando).

Actualmente, la mayoría de los procesos y de plantas de selección de residuos están automatizadas. Esto significa que, afortunadamente, la presencia de personas dedicadas a la selección manual de residuos cada vez es menos utilizada, reduciendo así los riesgos que conlleva la realización de este tipo de trabajo.

Por poner un ejemplo concreto, podemos hablar de la planta de selección de envases de Gavà-Viladecans, instalación que se encarga de seleccionar los envases ligeros del contenedor amarillo de los municipios metropolitanos. Los separa por tipo de material plástico y así los deja preparados para que otras empresas puedan reciclar.

Según la misma CON, en 2017, de las 24.000 toneladas de residuos de envases que trató, fue capaz de recuperar el 63%. Este porcentaje está compuesto por los porcentajes de los materiales recuperados, los cuales son PEAD, PEBD, PET, plástico mixto (PP, EPS y otros), briks, chatarra, envases de aluminio y papel y cartón (el cual no debería llegar ahí).

El porcentaje restante representa lo que no es susceptible de poder ser reciclado, y se destina a valorización energética o depósito controlado, es decir, a quemarlo para obtener energía o a enterrarlo en un vertedero.

De todo este material que puede ser reciclado (la planta de tratamiento de residuos simplemente los ha clasificado, pero son las empresas que adquieren el material las encargadas de tratar los diferentes tipos de materiales y reciclarlos), el siguiente diagrama de flujo nos permite hacernos una idea de cuál es el destino de tratamiento de reciclaje de los materiales separados.

Hay que volver a remarcar que el hecho de que el material pueda ser reciclable no significa que termine siendo reciclado. Por otra parte, durante las diferentes etapas del proceso de reciclaje, inevitablemente termina separando material, el cual al ser catalogado como no reciclable, debe terminar en un vertedero o incinerado.

Mejorar los porcentajes de recuperación de los residuos y la calidad de los materiales que posteriormente se deben reciclar significa reducir la cantidad de residuos que se queman (con la emisión de gases de efecto invernadero que ello conlleva) o terminan (en el mejor de los casos) en un vertedero controlado. Evitar que cada año terminen en el mar más de 8.000 millones de toneladas de residuos plásticos, está en las manos de cada uno de nosotros, ya que somos los primeros protagonistas en la cadena de recuperación y reciclaje, y por tanto, nuestra acción en el momento de separar los residuos y depositarlos en el contenedor correspondiente determina la eficiencia y eficacia del resto de etapas, y al cabo, la posibilidad de que se pueda reciclar o no.

Como se ha dicho anteriormente, hay muchos tipos de materiales plásticos que depositamos de forma conjunta en el mismo contenedor. En la planta de selección es donde se llevó a cabo la separación a partir de una maquinaria y tecnología concreta para cada tipo, pero esta separación no es perfecta.

Si tomamos el ejemplo de una botella de agua, esta puede contener hasta tres tipos de plástico diferente (dependiendo de si la etiqueta es de papel o de plástico). En primer lugar, tenemos la botella, la cual está hecha de PET. El segundo tipo de plástico se encuentra en el tapón y la anilla, objetos hechos con PP. Y finalmente, si la etiqueta es de plástico, esta está hecha con plástico film (PEBD en la mayoría de los casos).

Así pues, cuando este objeto llega a la planta de selección, como que está formado por tres tipos de plástico diferentes, aplique el procedimiento y/o método que sea, la maquinaria clasificará el objeto por solo uno de los tres tipos que contiene, haciendo que los otros dos pasen a ser impurezas y puedan perjudicar el posterior proceso de reciclaje del material.

Este hecho se puede evitar muy fácilmente si tomamos conciencia y en lugar de tirar el objeto directamente, nos dedicamos a separar los diferentes tipos de materiales que lo componen. Está claro que lo acabaremos vertiendo al mismo contenedor, pero al hacerlo de forma separada, la botella, etiqueta y tapón-anilla, se podrán clasificar de forma correcta porque irán de forma separada.

Lo mismo sucede con todos los envases que tienen tapa, todas las bandejas de comida que están recubiertas por un plástico protector y todos los objetos que visualmente se puede detectar que están formados por dos o más tipos de plástico diferentes. Un pequeño gesto como separar completamente la tapa del yogur o dejarla pegada al bote, significa que se pueda separar correctamente o no, y por lo tanto, aumentar las posibilidades de que tanto la tapa como el bote puedan ser clasificados adecuadamente y por tanto, aumentar la probabilidad de que posteriormente sean reciclados.

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